Yemayá

Yemayá o Jemanja es la orishá del pueblo Egba, divinidad de la fertilidad de la mitología yoruba, originalmente asociada al mar.
Yemayá fue la primera deidad del Universo, y representa la fertilidad, la purificación, la maternidad y el origen de la vida, sintetizada en el agua salada de los mares.
Es la madre de todos los seres vivos y la reina del amor por excelencia, además de la dueña de los 7 mares.

Su palabra y la de Obatalá es igual de sagrada para los seguidores de la religión yoruba. Se dice que domina la madre naturaleza y la creatividad. Posee una carga de femeneidad enorme y se acude a ella cuando las mujeres presentan problemas en el embarazo.
Se le atribuyen cualidades similares a las de la Luna.

Es la reina de los mares por su gran capacidad para los milagros y por su misericordia.
Es similar a la Virgen de la regla en la religión Cristiana como patrona de los marineros.
Los órganos del cuerpo sobre los cuales ejerce influencia son: glúteos, útero, hígado y pecho.

Los seguidores de la religión yoruba, como señal de respeto hacia su madre, deben tocar el suelo y luego besarse la yema de los dedos como saludos y obediencia ante ella.
En cuanto a su simbología se le asocia con: el sol, un ancla, una estrella, el salvavidas, dos remos, un barco, una estrella, siete manillas de plata y una llave.

Se le rinde culto en Abeokuta, ciudad nigeriana cerca del río de Ogún, después de haber sucedido algunas migraciones forzadas y sus devotos se vieron obligados a asentarse en las cercanías del río Ogún, no solo en África es adorada, sino también en Suramérica, Estados Unidos y el Caribe. Se dice que se manifiesta a través de trances o posesiones.

Se dice que su diminutivo Jana está muy vinculado a la mitología Asturiana o Leonesa conectado con los Xanas que son personajes muy conocidos de esta mitología. Los Xanas son una especie de ninfas o hadas, que poseen una belleza sin igual, y que habitan en los ríos, cascadas, bosques y fuentes de aguas cristalinas
La denominación Jana se refiere a dueño o dueña, señor o señora, propietario o propietaria, lo que se traduce entonces como dueña, señora y propietaria de las aguas.

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